OTAVALO

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sábado, 4 de junio de 2011

LEYENDAS

El hecho folklórico es dinámico y anónimo, un patrimonio colectivo tradicional que se transmite de generación a generación; el folklore es del pueblo y para el pueblo.

Toda la provincia de Imbabura y especialmente Otavalo es un núcleo enriquecido por múltiples hechos folklóricos; por donde se observe y escuche se encuentran demostraciones de la más variada índole folklórica, algunas pocas han sido recogidas para conocer un fenómeno social interesante, aleccionador e indispensable para el desarrollo comunitario del pueblo.

TAITA IMBABURA, ANDARIEGO Y ROMANTICO

Los pocos que han visto a Taita Manuel Imbabura afirman que es un anciano majestuoso, de piel clara con barba larga y cabellos largos. Viste túnica, gorro azul y, a veces, luce sombrero blanco y botas negras. Aparece y desaparece sin previo aviso, apoyado siempre en una rama de tocte que tiene grabados signos cabalísticos y con la que opera prodigios

Cuando los tiempos eran tempranos y los soles besaban amorosamente la tierra, Manuel se enamoró apasionadamente de Maria Isabel Cotacachi; amaba en ella su altiva corona de rocas y nieves. Se conocieron cuando el varonil Manuel cazaba venados. En cierta ocasión los animales se refugiaron en las nieves de Cotacachi y fue entonces cuando la vió y se rindió a sus pies. El amor correspondido fue intenso y volcánico.

Durante el día el arco iris transportaba sus mensajes románticos y en las noches tormentosas, los rayos fulgurantes se encargaban de transmitir los ardores amorosos de los dos colosos. Tuvieron tres hijos, tres picachos que permanecen junto a la madre, al lado norte de la montaña. Marido y mujer se visitaban todas las noches.

Otra leyenda de la cosmología mítica de la zona cuenta que el Taita es poseedor de todo el volcán que, en sí, es él mismo y que tiene en su interior una hacienda a la que se llega sólo accidentalmente porque abundantes matorrales ocultan la entrada; encontrarla es obra de la casualidad o de la voluntad del Taita. Quienes lo han hecho han descubierto huertas de nabos, de "orejas de conejo" y extensos trigales bien cuidados. En este territorio domina el Taita, señor alto, de rostro blanco y ojos azules, se cubre con poncho, sombrero y botas. No siempre permanece en el interior del volcán, sale a caminar con frecuencia por los senderos del monte y, a veces, llega hasta las calles de Otavalo. Entonces se viste de "natural" y nadie se da cuenta de sus verdaderas personalidades, pero la mágica presencia no logra pasar desapercibida del todo, espíritus susceptibles a lo sobrenatural lo distinguen, y cuando ha pasado comprenden que fue el Taita a quien encontraron y escucharon.

Certifican que fue él porque va dejando "presentes" muy especiales, ya que cuando se encuentra en parajes abandonados con muchachas hermosas, las embaraza y los niños nacen con cabello y pestañas albinas y ojos enrojecidos. Son "travesuras" del Taita que no logra dominar su enamoradizo corazón.


ENIGMA Y SEDUCCIÓN EN LAS LAGUNAS

La fascinación que ejercen en los hombres los lagos, lagunas, quebradas y corrientes de agua es constante en todas las culturas; en Imbabura las lagunas tienen numerosas leyendas.

En tiempos inmemoriales vivió en la laguna de Cunrro un gigante orgulloso que consideraba que todas las lagunas de la provincia eran sólo charcos, sin suficiente profundidad para bañarse en ella. Fue así como:

llegó primero a la laguna de San Pablo y se metió en sus aguas. En pocos pasos recorrió todo el lago y en el lugar más profundo el agua apenas le llegó a las rodillas. Pasó enseguida a la laguna de Mojanda y el agua allí no le llegó sino a los tobillos. Pasó luego a la laguna de Cuicocha y el agua de ese lago hermoso y agreste le llegó hasta los muslos. Llegó finalmente a la laguna de Yahuarcocha y el agua allí apenas le cubrió los pies. Con esto, el gigante acabó por convencerse que, en verdad, en toda la provincia no había un solo lago suficientemente profundo... alcanzó a divisar, arriba del Imbabura, una pequeña laguna... y una vez allí, no sólo con confianza sino con arrogancia, se metió en sus aguas frías y negras. Pues, sintió que el piso y que todo su inmenso cuerpo se hundía, desesperado trató de sostenerse y al asirse de la roca más próxima, la perforó, formándose así la Ventana del Imbabura



NINA PACCHA, PRINCESA DEL LAGO

"Cuenta la leyenda que la sequía azotaba a toda la región y, por tanto, había que sacrificar una doncella para calmar las iras del "Taita" Imbabura. Una hermosa indígena llamada Nina Paccha (fuente de Luz) fue la elegida, pero su joven namorado, Guatalquí, no estaba dispuesto a perderla, por lo que huyeron juntos Rey Loma arriba. El pueblo los siguió, armado de coraje, por temor a más represalias. Cuando iban a ser alcanzados, el cielo se iluminó y Nina Paccha desapareció.

El volcán padre la había convertido en laguna. Surgió, además, un relámpago que fue directamente donde el joven amante, quién se esfumó y brotó como lechero, para que sea vigía permanente de su adorada Nina Paccha. Y mientras el pueblo no salía de su estupor, una fuerte lluvia empezó a caer sobre los campos Sarances.

Así, la laguna y el lechero, dentro de la teogonía aborigen, se convirtieron en templos rituales, donde se alzaban plegarias por la siembra, la cosecha y la vida misma; también por ello, desde épocas remotas, los indígenas cruzaban a nado el lago como ofrenda sagrada".



EL ORIGEN DEL LAGO


Según los abuelos que han narrado esta leyenda, la Cochamama, antes era una hacienda. Una tarde apareció un anciano pidiendo limosna, al llegar le recibió la empleada, avisó a los dueños; estos contestaron que no tenían nada y soltaron a los perros

Al ver esta situación el anciano dijo a la muchacha que si sueltan a los perros y me atacan, para mañana esta hacienda se convertiría en laguna por lo que advirtió a la empleada que sacara todas sus cosas y se salvara. Asombrada por lo ocurrido cogió sus cosas y siguió el camino que conduce a Cayambe, al otro día la muchacha regresó para confirmar lo que le había dicho aquel anciano y así fue el lugar donde se encontraba la hacienda.

Por lo acontecido, contó a los demás en especial a sus hijos, porque según la leyenda de la Cochamama fue un castigo de Taita Dios.


HISTORIA DE LA APARICION DE LA PAILA EN LA LAGUNA

Se cuenta que una tarde, unos jóvenes se bañaban junto a las orillas, de pronto vieron aparecer una paila junto al Huambo, al observar esto, los jóvenes fueron a informar a las demás personas y trajeron una soga para poder sacarla pero todo intento fue inútil ya que la paila bailando se iba alejando del Huambo hasta llegar al centro de la laguna en donde desapareció.

Algo parecido ocurrió con una persona que se encontraba junto a las orillas cogiendo vuñiga y que al sentarse a descansar apareció junto al Huambo una paila. Esta persona rápidamente cogió la soga y lo amarró a un árbol mientras el iba a traer a otra personas para que le ayudarán a sacar la paila del Huambo. Al regresar encontraron cortada la soga y la paila bailando se dirigía al centro de la laguna.


HISTORIA DE UN JOVEN QUE SEGÚN LAS PERSONAS ESTABA COMPACTADO CON LA LAGUNA.

Cuentan que un joven andaba como loco por todos lados. Un día se introdujo al fondo de la laguna y no le había pasado nada. Se dice que este joven metía la cabeza a la laguna y observaba la hacienda que antes existía allí. Este joven se metía al fondo de la laguna y hablaba con el dueño para poder sembrar al partir y cultivar trigo. La familia asombrada le preguntó que a donde llevaba tanto trigo, él les contestó que iba a sembrar en la hacienda y tomó el camino de Araque. Asombrada, la familia le siguió y vieron que el joven cargado su quintal de trigo se dirigía a la laguna, entró en ella y no salió más. Para mayor asombró de la familia, regresó luego de varios días y al preguntarle que donde venía no pudo contestar nada. Por eso dicen que aquel joven estaba loco y se supo que murió en Pasto.



LA CRIANZA DEL AGUA

"Cuentan que en tiempos antiguos, cuando ya existía el sol , la luna y las estrellas, Atsill-Pachakamak quiso ser el esposo de la Pacha-mama, ella aceptó y quedó embarazada. Con el tiempo llegó el momento del nacimiento.

Cuando la Pacha-mama empezó a parir, de su vientre brotó el agua y luego nacieron las piedras, los cerros, las plantas, los animales, el viento, el hombre, la mujer y todo lo que existe. Todo lo que la Pacha-mama paría tenía vida. Eran los tiempos de confusión porque todos los seres pensaban y hablaban igual que nosotros, las personas. Así, la tierra decía: "por aquí pasaron pisándome", la planta de moras decía: "estuve deteniéndoles con mis espinas, pero se soltaron y se fueron"(refiriéndose a una pareja de amantes). Ante esta situación Atsill-Pachakamak y Pacha-mama fueron acomodando y adecuando las cosas, hasta que finalmente quedamos con todas estas facultades, mientras que los demás seres siguen pensando y hablando en formas diferentes de los nuestros, de acuerdo a sus condiciones y propósitos de vida."



LEYENDA DEL AYA HUMA

Cuentan que en los días del Inti Raymi cuando todos estaban de fiesta, aquella noche de luna, un hombre viudo, triste y solitario, luego de haber atendido con comida y chicha a los bailadores que habían llegado a visitarle en su casa, como es la costumbre, se disponía a dormir. Había empezado a dormitar cuando de súbito escuchó el clamor del baile en el patio. Las flautas traversas sonaban con melodías guerreras, el zapateo enérgico y las voces airadas de animación complementaban el ritmo del baile.

Creyó que había llegado otro grupo de bailadores. Se levantó dispuesto a ofrecer comida y chicha festiva, pero se extrañó porque los danzantes no habían entrado directamente al interior de la casa sino que estaban bailando solamente en el patio. Se detuvo antes de salir afuera. Algo anormal estaba sucediendo: el zapateo de los bailadores hacía temblar el suelo, la música de las flautas parecía salir de todas partes y las voces de animación del baile se escuchaban como truenos. Antes de salir al patio miró hacia fuera por una abertura de la puerta, y contempló que quienes bailaban de esa manera descomunal eran unos seres de forma humana que tenían dos caras en la misma cabeza (uno adelante y otro detrás), tenían grandes orejas y narices, sus cabellos eran muy desorganizados, como si estuvieran "parados". Algunos tenían en sus manos bastones, otros llevaban consigo churu-s o ushumpi-s y algunos tocaban la flauta con gran maestría.

Al fijarse en los pies notó que tenían una especie como de pelaje y los dedos de los pies estaban detrás y los talones para adelante. La aparición duró pocos instantes, y con la misma rapidez con que habían llegado desaparecieron dentro del maizal y al momento todo quedó en silencio como antes. Por las características de los excepcionales bailadores, y más que todo, porque todos ellos tenían los talones de los pies para adelante, el hombre comprendió que los que habían llegado a su casa eran los AYA de los que había oído hablar a sus mayores. Quedó tan impresionado con la extraña aparición que decidió confeccionarse una vestimenta igual. Tratando de recordar cada detalle confeccionó una máscara de doble cara y empezó a bailar como "AYA" en cada Inti Raymi.

Cuentan que nunca se agotaba de los incansables bailes de días y noches seguidos, guiaba y animaba a los demás en todo momento. Nunca sufrió ningún accidente o caída, nunca fue derrotado en ninguna pelea, era el primero en entrar a la lucha y el último en correr en caso de que los suyos fueran vencidos. Cuando bailaba sus pies no tocaban el suelo y muchas veces dormía entre las espinas de los bordes de los barrancos sin sufrir ningún daño. Acostumbraba bañarse y dormir en estos días festivos junto a las cascadas, vertientes, lagos y lugares ceremoniales.

Cada año este hombre demostraba su fuerza y resistencia, por lo que toda la comunidad le respetaba y apreciaba. Un día, desapareció de la comunidad. Los mayores dicen que fue llevado por los AYA a quienes tanto trató de imitar. Cuentan que este hombre aún vive en los lugares bravos de la pacha-mama ayudando con la fuerza de los AYA a fortalecer los cuerpos y espíritus de quienes lo soliciten"

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